Hay proyectos que se terminan y hay proyectos que no se terminan nunca, porque siguen creciendo contigo. El de ARLO Distribuciones es de los segundos.
Hace más de nueve años entramos por primera vez en su nave. Más de 3.000 metros cuadrados por delante y una confianza que, siendo sinceros, era bastante más grande que nuestra empresa en aquel momento. Desde entonces hemos montado ahí la instalación eléctrica completa, más de 600 metros cuadrados de cámaras frigoríficas de congelado y de fresco, la climatización de las oficinas y, hace un par de años, un sistema solar que hoy cubre casi un tercio de todo lo que consume la nave.
Nueve años después, esas cámaras siguen trabajando como el primer día.
Este artículo va de cómo se hizo. Pero antes de nada va de ellos: gracias, ARLO, por confiar en nosotros cuando todavía había que confiar mucho.
Lo que de verdad hay dentro de una nave de distribución
Desde fuera, una nave de distribución alimentaria es un edificio grande y poco más. Por dentro es una de las instalaciones más exigentes que existen, y por una razón muy concreta: **no se apaga nunca.**
Una oficina descansa por la noche. Un local cierra los domingos. Una nave con producto refrigerado, no. El frío tiene que estar las 8.760 horas del año, incluida la madrugada del 15 de agosto, incluido el día que se va la luz en el polígono. Si falla, no se estropea una máquina: se pierde el género. Y con el género se pierde el cliente del cliente.
Eso cambia por completo cómo se diseña todo lo demás. La electricidad, la ventilación, el aire de las oficinas y hasta el tejado dejan de ser instalaciones independientes y pasan a ser piezas de un mismo sistema que tiene un solo trabajo: **que el frío no pare.**
Así lo abordamos en ARLO, en tres fases separadas por años.
### Fase 1 · La instalación eléctrica de toda la nave
Lo primero fue la electricidad. Toda la nave, de punta a punta.
La instalación eléctrica de una nave frigorífica no se parece a la de un almacén normal, aunque el edificio sea idéntico. La diferencia está en lo que va a colgar de ella: compresores. Y un compresor no consume de forma plana: pega un tirón al arrancar, arranca y para muchas veces al día, y lo hace durante años. Multiplica eso por todos los equipos de frío de la nave y tienes una instalación sometida a un castigo que la mayoría de proyectos no contempla.
Dimensionar eso «justo» es la forma más cara de ahorrar. Sale mejor de precio el día de la obra y se paga durante la siguiente década en protecciones que saltan, cables que se calientan y averías que siempre aparecen en el peor momento.
Nosotros lo dimensionamos con margen. Y ahí está la prueba de que fue la decisión correcta: la instalación eléctrica que montamos hace más de nueve años fue capaz de absorber, sin tocar nada estructural, un sistema solar completo casi una década después.
Puedes ver cómo trabajamos este tipo de instalaciones en nuestra página de electricidad e instalaciones industriales
### Fase 2 · Cámaras frigoríficas para naves industriales: más de 600 m² de congelado y fresco
Este es el corazón de la nave.
Montamos más de 600 metros cuadrados destinados a cámaras frigoríficas**, repartidos entre congelado y fresco. Y conviene decir una cosa que se entiende poco: esos 600 metros cuadrados no son la medida real de la instalación. Son cámaras de gran altura, así que lo que de verdad hay ahí dentro son varios miles de metros cúbicos de aire que hay que mantener a temperatura, cada hora de cada día.
El frío no se calcula por superficie. Se calcula por volumen, por producto, por rotación y por cuántas veces se abre esa puerta.
Aquí no hablamos de una cámara de restaurante que se abre veinte veces al día. Hablamos de operativa de distribución: carretillas entrando y saliendo, preparación de pedidos, muelles trabajando. Cada apertura mete aire caliente y húmedo dentro. Por eso mismo, antes de entrar en las propias cámaras de congelado, estas contienen una antecámara, para evitar ese gran choque de temperaturas, que produce tanta escarcha muchas veces…
Si quieres ver el detalle de cómo montamos este tipo de instalación, está en montaje de cámaras frigoríficas málaga
### Fase 3 · El tejado que no estaba trabajando
Hace un par de años ARLO nos planteó el siguiente paso: querían ser más sostenibles y dejar de desaprovechar toda la energía que les caía encima cada día.
Y tenían toda la razón. Sobre esa nave había miles de metros cuadrados de cubierta recibiendo sol de Málaga todo el año, justo encima del mayor consumidor eléctrico del edificio. Un tejado parado sobre unas cámaras que no paran nunca.
Así que montamos el sistema solar fotovoltaico de la nave. Y aquí es donde los números dejan de ser una promesa comercial y pasan a ser un hecho medido.
### Por qué el frío y el sol encajan tan bien
Ese 68,8% de autoconsumo merece que nos paremos un segundo, porque es el dato más importante de todo el artículo.
En una instalación solar normal —una oficina, una vivienda, un comercio que cierra por la tarde— lo habitual es aprovechar directamente bastante menos de lo que se produce. ¿Por qué? Porque el sol pega fuerte a mediodía, que es justo cuando mucha gente no está gastando. Lo que sobra se va a la red. Y también ofrecemos soluciones, donde todo lo que sobra, lo almacenas en tu batería, para usar consumir esa energía por la noche…
En una nave frigorífica pasa lo contrario.** Las cámaras trabajan las 24 horas, y trabajan más cuanto más aprieta el calor: a mediodía de agosto, con 38 grados fuera, los equipos de frío están dándolo todo. Es exactamente el mismo momento en que el tejado está produciendo a tope.
Producción y consumo coinciden en el tiempo. Por eso ARLO aprovecha directamente 7 de cada 10 kWh que genera.
Y esto es justo lo que llevamos años defendiendo: el frío y la energía solar no son dos negocios distintos que le vendes al mismo cliente. Son un solo sistema. Cuando se diseñan por separado, encajan a medias. Cuando se diseñan juntos —porque los monta la misma gente— sale un caso como este. Puedes ver cómo lo planteamos en energía solar y autoconsumo
Gracias, ARLO
Nos hace especial ilusión escribir este artículo.
Cuando una empresa te deja tocar su instalación eléctrica, su frío, su ventilación, su clima y su tejado o sea, absolutamente todo lo que hace que su negocio funcione— y además te deja seguir cuidándolo durante nueve años, eso no es un cliente. Es un socio.
Llevamos desde 2010 y más de 3.000 instalaciones a la espalda. Y proyectos como el de ARLO Distribuciones son la razón por la que seguimos haciendo esto como lo hacemos.
Gracias por confiar. Y por seguir confiando.
### En resumen
– Más de nueve años trabajando en la misma nave de más de 3.000 m², por fases.
– Instalación eléctrica completa, dimensionada con margen: aguantó un sistema solar casi una década después sin tocar nada estructural.
– Más de 600 m² de cámaras frigoríficas para naves industriales, de congelado y de fresco, más ventilación de nave y climatización de oficinas.
– Contrato de mantenimiento del frío: nueve años después, las cámaras trabajan como el primer día.
¿Tienes una nave con frío y quieres saber qué se puede hacer con ella?
No damos números por teléfono. Vamos, la vemos, medimos lo que hay y te decimos con criterio qué tiene sentido y qué no —tanto en la instalación como en el aprovechamiento de tu cubierta.
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